COMPUERTA
 
                                                 En su versión Nº5, Ciudad Circular convocó a artistas de diversas áreas para reconstruir su perspectiva personal del espacio a partir del cual emergen las respectivas propuestas estéticas. Así, el concepto de ciudad se despliega en una mirada caleidoscópica desde la cual el lector recorrerá casonas antiguas, esquinas pobladas de sol y llovizna, automóviles aéreos, señales de tránsito, vendedores ambulantes, perros callejeros, tarros de basura, estatuas humanas, árboles frecuentes, rincones rurales donde el folklore es más que una postal y se proyecta hacia la urbe, costumbres barriales, huellas en el cemento y voces atávicas que se mantienen susurrando en medio del bullicio de la locomoción colectiva. Porque más allá de la temática asumida por cada uno al momento de crear, (d)escribimos el paisaje voluntaria o involuntariamente, al tiempo que, casi sin darnos cuenta, somos (d)escritos por él. Se genera así una relación dialógica donde el entorno es otro hablante, un portavoz que también palpita y se expresa, comportándose como un gran libro dentro del cual transeúntes y bicicletas, malabaristas en los semáforos, sombras en el piso y pájaros en el tendido eléctrico, se transforman en signos de diversa índole, en fragmentos de voces aparentemente dispersas, pero que se entrecruzan y conforman un discurso multitudinario, la voz polifónica de la ciudad vista como un solo y gran organismo vivo. Así, el discurso de cada hablante se va haciendo permeable al entorno respectivo y viceversa. La ciudad puede llegar a dolernos o bien nosotros a ella; el espacio urbano se convierte en código por descifrar, en punto de (des)encuentro y pizarra de mensajes con domicilio móvil. La ciudad a veces ríe, a veces se enferma, dormita desnuda, late y respira bajo nuestros pies.

La mayoría de los trabajos que aquí se reúnen son inéditos, y nos llegan desde Pta. Arenas, Valparaíso, Castro, Pto. Montt, Osorno, Valdivia, Temuco, Los Ángeles, San Felipe, e incluso Santiago (para no practicar la discriminación inversa). Desde el extran-jero nos entregan sus visiones poetas de Cuba, Argentina, Colombia y Venezuela, mientras que la presencia indígena se proyecta en versos, relatos cortos, artículos críticos y fotomontajes que testimonian la hibridez cultural dentro de la cual nos movemos. La sección central, La Copa Rota, está dedicada esta vez a la metapoesía, salpicando fragmentos lúdicos de una definición para siempre incompleta y escurridiza del concepto. La gráfica, como siempre, asume su rol clave complementando los textos, y en la sección Hecho a Mano continuamos rescatando la caligrafía humana, esta vez rastreando dedicatorias manuscritas en empolvados libros viejos o en el ciberespacio. Y como no sólo de papel y encuadernaciones vive la revista, queda abierta la invitación para ingresar a nuestra página Web en el sitio www.ciudadcircular.cl Por ahora, bienvenidos todos a este recinto giratorio de puertas siempre abiertas al asombro.
Yenny Paredes G.

Dedicamos este Nº5 de Ciudad Circular
al actor Fernando gallardo
y al poeta Nicanor Parra.
El lector sabrá por qué.